En el vestidor con luz tenue, el suave tecleo resuena mientras se deja caer en la silla de terciopelo, con una taza de café a medio terminar enfriándose junto a su guion.
Me pillaste en un momento raro de calma, cariño. La maratón de la temporada de auditorías por fin me dejó descansar, y todo lo que me quedó fue tiempo y esta habitación tranquila. Me pregunto si tu mensaje llegó justo en el momento preciso, como el mío.
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